viernes, 18 de febrero de 2011

Fin


Y llegó el final de una historia que nunca tuvo inicio.
Le llegó el final a nuestra historia, aquella historia sin fin que tejimos, perdón, que yo tejí, y que tú te encargabas de destejer cada vez que tenías oportunidad.
Insistías en ser nadie para mí y ahora que llegó el final, lo has conseguido.
Te declaro ganador, porque, una vez más, yo he perdido. Pero ten en cuenta que aunque seas el ganador, me perdiste, perdiste la mejor historia sin fin que pudimos haber escrito.
Nunca entenderé porqué nunca quisiste compartir mi pluma y dibujarme con tinta indeleble en tu corazón o al menos en tu piel.

jueves, 17 de febrero de 2011

Sin querer...

Sin quererlo tú, llegaste a ser el idiota que siempre quise.
El que me hacía cantar acallando mi voz desafinada y que aún me despierta con una sonrisa boba.
Sin quererlo tú, tu reflejo permanece conmigo a cada momento. Tu reflejo que es tan distinto a ti. Tu reflejo que me mima siempre.
Sin quererlo yo, has llegado a ser el idiota que he dejado de querer.
El que me hizo daño y lastimó mi corazón.
Y yo, yo he llegado a ser la idiota de la que te dio placer burlarte, he llegado a ser la tonta que se dejó lastimar por ti.
Oficialmente, sin quererlo yo… ¡te quiero lejos!

miércoles, 9 de febrero de 2011

Simplemente...¡gracias!


Hoy comenzamos de nuevo, me encantó el reencuentro, sigues tan lindo como siempre; simplemente bello.
Pude ver tu sonrisa cuando me miraste, pudiste notar mi alegría al abrazarte. Tanta ternura, cariño…realmente me amas.
Pensé que, quizás, todo lo que hice durante el tiempo que te dejé había hecho que dejes de amarme. Imaginé que te habías ido. Pero la que se fue fui yo. Fui yo quien te dejé, pero nunca dejé de amarte, tú lo sabes. Aunque llegué a pensar que ya no sentía nada por ti, me di cuenta que eres mi primer amor y siempre serás mi nuevo amor.
Tú nunca te fuiste, siempre estuviste esperándome. Nunca entendí tu amor, nunca supe porqué me amas tanto.
Porque él se fue y yo ya no quiero que vuelva, ya no lo amo, tal vez nunca lo amé. No estoy dispuesta a esperarlo.
Y, quizás, porque él se fue es que yo vuelvo. No lo sé, o no quiero saberlo. “Ya no importa”, me dices, “lo importante es que estás aquí”.
Y es cierto, aquí estoy, dispuesta a quedarme contigo, sin opción de irme, sin querer mirar la puerta de salida. Sólo quiero tener mis ojos puestos en ti, porque en mí has posado tus ojos.
¡Te amo mi Dios!
Atte., tu hija, quien no puede dejar de amarte y está totalmente agradecida.
Trujillo, 09 de febrero de 2011.

domingo, 6 de febrero de 2011

"El tipo del micro"

En el asiento último del micro, no había otro desocupado. Ahí donde te sientas y los baches te golpean todo.
Hay un personaje peculiar sentado a mi lado. Tiene un papel en sus manos, lo miro de reojo, parece que escribe.
Es un señor de edad avanzada (no quiero llamarle viejito) tiene una camisa verde y un pantalón que en algún tiempo fue de drill, ahora está gastado por el pasar de los años, usa unos tirantes que en otros tiempos eran muy elegantes. Y una gorra para cubrirse del sol de medianoche.
No puedo seguir mirando de reojo, debo ver su papelito, quiero desesperadamente, leer lo que escribe, anhelo mirar a sus ojos y saber cómo hace para inspirarse en un micro lleno de gente sudorosa y cercana una de otra. Y me preguntaba cómo es que un tipo de su edad aún pudiera escribir, seguro que, lúcidamente.
Volteo mi cara y mis ojos se dirigen a su papelito, totalmente emocionada...no puedo leerlo. Quizá sea otro idioma, no lo creo o no lo conozco. Veo su papelito y quisiera reírme de mí misma, pero siento vergüenza.
Tiene su papelito lleno de puntos, puntos, puntos y más puntos...algo así como los quipus, creí entender.

viernes, 4 de febrero de 2011

u_u

Saber que eres un idiota me hace recordar que debo olvidarte. Al saber que me has lastimado me pregunto qué vi en ti, cómo llegué a mirarte al menos.
Cuando todos me decían NO, yo solía decirles: sí, es él.
Muchas veces quisieron que abriera los ojos, yo sólo los abría para mirarte.
Me dejé llevar por ti, por tu sonrisa; por tu mirada que solía guiar mis pasos.
Sabía que todo llegaría a su fin, lo que no imaginé es que sería yo quien le pusiera fin. Pero gracias a ti, gracias por portarte como un idiota, gracias por librarme de ti mismo. Gracias por ser quien nunca esperé que fueras.
Adiós (creo que es la palabra exacta).